viernes, 13 de febrero de 2015

La desnutrición en Argentina: No es un flagelo que vuelve, sino que nunca se ha ido


La desnutrición en Argentina: No es un flagelo que vuelve, sino que nunca se ha ido



En los 44 días que lleva este 2015 hubo cuatro casos de muerte por desnutrición infantil solo en Salta. Los casos de Mauricio Lucas, Samuel Jaimez, Alan Mijael Villena, Marcos Solís, se suman al caso en el Chaco de Néstor Femenía. El flagelo de la desnutrición infantil en Argentina parece nunca haberse ido y no ser solo casos aislados.




Néstor Femenía de 7 años perteneciente a la comunidad QOM de la provincia del Chaco murió el 6 de Enero tras haber sido asistido en dos hospitales públicos de la provincia. El deceso se dio luego de una larga agonía generada por diversas patologías pero, principalmente, por su organismo extremadamente debilitado a causa de la desnutrición crónica.

Alan Mijael Villena, un bebé de 9 meses, de la localidad de Colonia Santa Rosa en el departamento de Orán, Salta murió el lunes 2 de Febrero tras ser llevado por sus padres al hospital de Colonia Santa Rosa. El parte médico precisó que la causa del fallecimiento se produjo por diarrea y deshidratación por desnutrición.

Marcos Solís
, el niño de 23 meses que integraba la comunidad Wichi de Morillo, falleció el 20 de Enero en un hospital de Orán.
Marcos medía 0,83 centímetros y pesaba apenas ocho kilos (a los dos años el peso medio ronda los doce, dependiendo de la contextura física), lo que representaba una desnutrición grado dos o desnutrición severa.
Se encontraba en grave estado, con un cuadro de desnutrición severa y deshidratación. Su madre arrastraba la vida como a su sombra, a duras penas luchando con su panza de embarazo y el resto de sus niños.

Mauricio Lucas de 2 años, un niño Wichi de la localidad de La Puntana, falleció el 6 de febrero en el hospital de Santa Victoria Este. Pesaba 7,7 kilos y tenía una talla 80 centímetros. "Tenía un faltante de peso para su talla", reconoció Gladys Pernas la flamante secretaria de Nutrición y Alimentación Saludable que asumió esta semana en la provincia de Salta.

Samuel Jaimez de 3 años, también perteneciente a la comundad Wichi de la localidad de Pozo El Bravo. En principio, Pernas eludió hablar de desnutrición y lo relacionó con una broncoaspiración. Pero luego reconoció que tenía un "bajo peso leve".


Estos son los casos dados a conocer 4 en Salta, 1 en Chaco. Como podemos ver los casos de muerte por desnutrición se centran en el Norte de Argentina.
Estos no son casos aislados como reconoció en una conferencia Capitanich, luego de la muerte de Néstor Femenía en Chaco, provincia que gobernó desde 2007 hasta 2013.

Mientras tanto en Salta sumado a los factores socio-económicos que determinan la desnutrición en las clases sociales mas empobrecidas de la sociedad, se reconoce que falta personal médico en el interior de la provincia.

No es casualidad que en los sectores más empobrecidos de la sociedad, como es el caso de las comunidades originarias del norte argentino, prevalezca esta expresión de hambre crónica, por lo cual los gobiernos han ocultado y ocultan, a través del manejo de las estadísticas.

Recordemos que en 2013 se dio a conocer un informe en Tucumán que revelaba cómo se había suprimido del sistema de salud pública la palabra “desnutrición”, y había sido reemplazada por “bajo peso” y cómo la nueva forma de diagnóstico ocasionó que entre el 60% y el 70% de los niños que padecen desnutrición no formen parte de las estadísticas provinciales, quedando además excluidos de los tratamientos y del Programa Focalizado de Refuerzo Nutricional.
El jardín de la república que generó a Barbarita, una imagen icónica del hambre que sirve, también, para abonar la teoría del caso aislado. En la Provincia la marea de chicos desnutridos no figura en los registros. Es que Tucumán es privilegiada: tiene un vicegobernador en uso de licencia que a la vez es el Ministro de Salud de la Nación, Juan Luis Manzur.
Se empieza por desterrar la palabra, al negarla, no existe, es un juego de memoria en la cual pesa el olvido.
En Tucumán: de los 22.000 desnutridos de 2010, pasó a un número casi invariable en los últimos cuatro años: 3.700.

En Salta, hay control de actas de defunción, cambio de los parámetros de medición de la desnutrición. Todas estas han sido herramientas utilizadas para manipular las estadísticas de medición.
En los hospitales ahora no les permiten a los médicos poner en el certificado de defunción la palabra “desnutrición”. A cambio tiene que decir “distrofia”.


En el caso de Nestor Femenía en la provincia del Chaco en el acta de defunción firmado por los médicos de guardia de la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Pediátrico de Resistencia dice que el deceso se produjo por "enfermedad". Su muerte no fue registrada con las palabras "desnutrición" o "tuberculosis.”


 


En una conferencia de prensa hace pocos días, Gladys Perna la secretaria de Nutrición y Alimentación Saludable de Salta advirtió a los periodistas que cubrían una conferencia que no le soliciten datos estadísticos sobre la desnutrición. Estos dichos suponen o que no se cuenta con una base de datos de conocimiento público, lo que reconoce que no se cuentan con las herramientas para el manejo de este problema o que se intentan ocultar. Sea por el motivo que fuese el flagelo de la desnutrición golpea a miles de niños de los sectores mas empobrecidos de nuestro país.

Según los datos de UNICEF, en el noroeste de la Argentina ocho de cada diez niños y adolescentes son pobres, y la mitad vive en hogares que no tienen ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas.
Según algunas estadísticas, se calcula que hay dos millones de niños con necesidades básicas insatisfechas.
En la Argentina vive apenas el 0.65% de la población mundial, en estas tierras se produce el 1.61% de la carne y el 1.51% de los cereales que se consumen en el mundo, no puede haber hambre en este país; no es un problema de comida sino de distribución.


De nada sirve que alimentemos a un niño si lo devolvemos al ambiente hostil del que proviene” comenta el pediatra Dr. Abel Albino de la Fundación Conin, el cual reconoce el peso de los factores económicos y sociales que generan la desnutrición y por consecuencia en algunos casos la muerte.

La desnutrición en realidad no es un tema que vuelve en la argentina, sino que nunca se ha ido.


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